Despedida y cierre

Hacía mucho que no lloraba.

Ahora, más ligera, ya puedo cerrar la cajita que construí con tanto mimo. Dar una vuelta de llave, frotarla con un paño y buscarle un lugar protegida de la humedad, de la luz directa; de las certezas, de los juicios, de los amores que matan. Olvidar por un tiempo que está ahí. Y quizá reencontrarla con nostalgia en un relato sin verbos, en el que palabras sueltas dancen mientras en mi cabeza suenan violines.

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