La peor. Sin paliativos.

Me dispongo a vomitar uno de mis dramas de baja intensidad; esos que tan buenos ratos os dan. Se me escapa qué sentido tiene este don natural que venía en mi equipamiento vital que hace que mientras yo expreso desazón y desamparo, os tronchéis visualizándome, y mi amiga Merche vaya un paso más allá y vea viñetas humorísticas con bocadillos que entrecomillan mis palabras. Debo tener una Mafalda talludita en mi interior.

Asumo que, por lo que sea, mis padecimientos cotidianos provocan despiporre y, oye, poner en cuestión la inteligencia colectiva está feo.

Hace unos meses escuché por mi primera vez la expresión "puntito en la boca". La dijo mi amiga Isabel acompañándose de un gestito muy mono simulando coserse un labio con otro. Entonces ya me quedé pensando cómo habría sido mi vida si las monjas en lugar de enseñarme a ejecutar una impecable vainica, me hubieran descubierto la herramienta personal (imprescindible para la vida, ahora lo sé) de darse un puntito en la boca antes de que sobrevengan la catástrofe y su banda sonora "Manolete, si no sabes torear a qué te metes".

Pero las monjas eran más de clases magistrales en torno a la vainica, el ganchillo y el punto de cruz y, sobre todo, de darle a todo este equipamiento para la buena esposa (o soltera bien) el nombre de "Pretecnología".

No os lo vais a creer, pero jamás puse en cuestión el nombre de la asignatura y solo ya siendo bien grande me fue revelado que la pretecnología era otra de las grandes estafas del currículo escolar que se gastaba mi colegio. Aprender a coser no fue el previo a que prendiera la llama del saber tecnológico en nuestras mentes inquietas. La costureta era tan pre tecnológica como aprender a dar el punto justo de horno a las castañas.

Las monjas han sembrado tanta inquietud en mi existencia que necesitaría crear un blog solo para titulares.

Pero lo que iba yo a compartir es aquel día en que, lejos de darme un puntito en la boca, levanté el dedito para preguntarle a mi jefe: "¿sería factible que yo estudiara euskera en horas de trabajo?" ¿Y a que no sabéis que me dijo? Pues me dijo que ¡adelante! y yo dije ¡yupi!

En octubre empecé a ir al euskaltegi. Contenta y agradecida como Lina Morgan saludando a su público después de la función. Ay, gente: cuidado con tus sueños que se te dan la vuelta y te potan. Estoy superada con los etxerako lanak y con la impotencia de tener tan escasos recursos para hacerme entender en la lengua de mis ancestros. Estoy como Sansón sin su melenita. Si no puedo comunicarme no soy nadie. Metafraseando a San Pablo: "si me falta el hiztegi, nada soy".

Pero no queda ahí. El euskaltegi está poniendo a prueba mi autoestima ya bastante vapuleada porque una tiene ya una edad. De toda mi clase, yo soy la peor. Sin paliativos. Una es periodista y se esfuerza por hacer afirmaciones desde el rigor. ¿Y sabéis que pasa? Pues que no estoy acostumbrada a ser la peor (tampoco la mejor) y es que no quiero ser la peor.

En este punto, saco la ficha de "Empoderarse en diez minutos. Tú también puedes hacerlo" y asumo el ejercicio de humildad al que me enfrenta la vida y cada martes vuelvo a levantar la cabeza. Los lunes voy "bururik gabeko txita bezala", kar, kar, kar... porque es el día de la semana en que me toca fracasar estrepitosamente ante mi clase intentando contar "con mis palabras" una noticia. Y es que "mis palabras", hoy por hoy, son en castellano y con ellas voy que vuelo.

La célebre Rachel Green de la serie Friends recuerda en un capítulo una frase recurrente de su padre: Los Green no nos rendimos!". Bueno, yo no sé si me viene de sangre o no, pero yo tampoco me rindo. Soy una inconsciente pero apechugo y agradezco esta oportunidad de morir a pokitos en el euskaltegi para acabar resurgiendo como el Ave Fénix con mi B1 aprobado. Resistiré :-)

Comentarios

Mentxu Ramilo Araujo ha dicho que…
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Mentxu Ramilo Araujo ha dicho que…
Lo del B1 es lo de menos, desde mi humilde puntito de vista. Disfruta aprendiendo. Conozco demasiadas personas que aprobaron exámenes y odian lenguas que no aman pero un papel les dice que las conocen... Nahi baduzu elkarrekin hitz egin dezakegu, noizean behin (Elhuyar laguntzearekin). Eutsi goiari, neska! Maite zaitut!
Macarena ha dicho que…
Querida, Mentxu: vaya por delante que "el euskera me kilika". Y que tengo toda la fe puesta en que la cuesta arriba irá perdiendo grados ;-) Gracias por tu ofrecimiento que ahora mismo rechazo por incapacidad de hitzegitear zurekin de ná. ¡Todo se andará! Maite zaitut!

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