Cuatro de cinco

Hoy ha cumplido cinco años el blog Doce Miradas. Yo estaba allí en 2013. Fui una de la primera docena de Miradas que, reunidas en una sala de la Universidad de Deusto en Bilbao, esperábamos a que dieran las seis y media de la tarde para pulsar ese ENTER que abriría paso a la publicación de nuestro primer post. Era martes. Y a partir de ese martes, ya cada martes (salvo vacaciones y fiestas de guardar), Doce Miradas publicaría una entrada sobre feminismo. Así ha sido.

Lo curioso es que las Doce Miradas no sabíamos gran cosa de feminismo; nunca fuimos de expertas ni de nada que no éramos. Éramos simplemente mujeres que tenían cosas que contar y necesitaban un espacio con altavoz para hacerlo. Queríamos ser mujeres que cuentan y eso es lo que somos. Desde la escucha y el debate sereno nos hemos ido dejando empapar de otras visiones que han ido enriqueciendo o modificando las nuestras. Alguna vez he releído el primer post que escribí para Doce Miradas y pienso... "No escribiría esto ahora". O no exactamente así.

De los cinco años de historia de Doce Miradas, he estado cuatro en primera fila: con intensidad, ilusión, compromiso y muchas ganas de cambiar las cosas. Con militancia. He aprendido un montón; de mis compañeras Miradas y de todas las personas que quisieron sumarse a nuestro proyecto colaborativo aportando también sus opiniones con sus propios textos o con sus comentarios en el blog y en Twitter. Y ha sido un gran viaje para mí. Yo no sería la misma sin Doce Miradas, mis hijas no serían las mismas sin Doce Miradas y, quiero pensar, que algo he contribuido en mis entornos más próximos -los receptivos y los más hostiles- a sembrar la duda sobre la forma en la que esta sociedad ha tratado y trata a las mujeres. No quedan tantas personas a mi alrededor que se atrevan a decir eso de "ahora no os podéis quejar porque tenéis los mismos derechos". Qué frase más rancia, ¿verdad? Da hasta pereza rebatirla. Ser feminista es muy cansado, como decía mi compañera Lorena Fernández. 

El pasado septiembre decidí dejar Doce Miradas y cerrar una etapa de mucha implicación, con su correspondiente desgaste personal. Firmé mi último post sabiendo que era el último, pero sin haber decidido cuándo coger el toro por los cuernos y asumir que mi tiempo en el proyecto se había cumplido. Cuando al fin lo hice, sentí un vacío muy grande y mucha soledad. Supongo que puede ser algo parecido a dejar marchar a un hijo o a una hija.

Hace unas semanas recibí la invitación de Arantxa Sainz de Murieta para asistir a la celebración del quinto aniversario de Doce Miradas y me puse muy contenta: ¿Cómo no celebrar esos cinco años rompiendo/resquebrajando/agrietando/golpeando techos de cristal? Hoy, 28 de mayo, ha sido el aniversario, pero la celebración será mañana. Estoy tristona, sí, pero a la vez con muchas ganas de abrazar a mis compañeras y reunirme con personas que nos han seguido y aportado tanto a nuestro lado durante todo este tiempo.

Mirada se es para siempre. Así lo hemos dicho cada vez que se marchaba de la docena una compañera y, en verdad, es así como lo siento. Ser mirada es un honor, un regalo y un compromiso de por vida. 

Escribiendo para Doce Miradas me he sentido parte de algo no grande, pero sí importante. Co-fundar Doce Miradas ha sido un paso significativo en mi vida: me ha puesto del revés, me ha hecho replanteármelo todo, incomodarme hasta el punto de pensar que no merecía la pena. Doce Miradas me ha hecho crecer y despegarme de contundentes suelas de cemento asidas a mis manoletinas que no me dejaban bailar. 

Me apetece citar aquí a todas mis compañeras. A la primera docena: Ana Erostarbe (ideóloga del proyecto), Miren Martín, Begoña Marañón, Noemí Pastor, Lorena Fernández, María Puente, Pilar Kaltzada, Arantza Sáinz de Murieta, May Serrano, María Ptqk, Amaia López de Munain y yo misma. A las que vinieron después: Mentxu Ramilo, Miryam Artola, Naiara Pérez de Villarreal y Christina Werckmeister. Y a las últimas incorporaciones a quienes espero poder saludar mañana con un abrazo: Eva Silván, Eunate Encinas y Virginia Gómez. Grandes y valientes mujeres de las que me siento muy orgullosa. 

Por todo lo compartido -lo bueno y lo malo- por lo que nos hemos reído (y llorado), por cada abrazo, por cada beso, por cada reflexión, por cada acuerdo y cada desencuentro, por cada palabra que hemos aportado para construir juntas, GRACIAS.
Zorionak, Doce Miradas de mis entretelas!

Para terminar, me he tomado el tiempo de rescatar mis publicaciones en Doce Miradas para tenerlas así a mano, todas juntitas. Y para, de vez en cuando, releerme y poder canturrearme con satisfacción aquello de "... cómo hemos cambiado...". Aquí están:

-Los ojos de Marquitos (16/05/2017)
-La mirada de Violeta (18/10/2016)
-#Genitalidadexcesiva (1/03/2016)
-La bruja que llevo dentro (14/07/2015)
-Azul (13/01/2015)
-La mirada ultravioleta (11/06/2013)











Comentarios

Mentxu Ramilo Araujo ha dicho que…
Gracias por aparecer en mi vida y mirarme con buenos ojos aún sin conocerme. Un besabrazo enorme. Mañana te lo doy en vivo y en directo.
Naiarapzv ha dicho que…
Grande Macarena.. ¡Qué bonito escribes! Esta tarde nos abrazaremos.
Puuuuuf! Gracias a la Vida. Y a las DoceMiradas. Por tanto Vivido, aprendido y compartido. I live you, beautiful Macarena. ¡¡¡Me ha dado un subidón verte!!!!

Entradas populares