¿Donde está Kira?

Hace una semana, con el inicio del día, sonó el primer cohete: el aviso de que ya iban a empezar los fuegos artificiales. En los merenderos construidos en la pequeña montaña, urgencia por colocarse y disponerse a admirar de qué manera, en el oscuro firmamento, se dibujarían, en pocos segundos, bonitas figuras de luz y color.

Al mismo tiempo, Kira, una perra mestiza, tímida, doméstica, salía despavorida sin destino, con el único afán de alejarse de aquel lugar donde un ruido compacto e invasivo le había provocado terror. Se acabó la fiesta para una familia que priorizó recuperar a Kira, y la estuvo buscando con los fuegos petando y la penumbra en contra. No la encontraron.

Recorrieron el pueblo durante un buen rato en coche y a pie; alguien también de guardia en casa "por si vuelve". Después tocó dar parte a la Guardia Civil. Y ya bien entrada la noche, esperar a que pasaran el ruido, la fiesta y el miedo, y Kira volviera por sus patas.

Llegó la mañana y con ella las primeras llamadas a las protectoras de la zona, la información de la desaparición de Kira en redes sociales, el aviso en los bares, el boca a boca en el pueblo... La habían visto aproximarse a la verbena, pero no dejó que se le acercaran. La vieron también unos chavales en el parque y tampoco consiguieron estar lo suficientemente cerca para ver el número de teléfono grabado en su chapa. Kira estaba perdida, asustada, temerosa de la gente, por aquí y por allá, donde justo en ese momento no estaban aquellos que, cada vez más preocupados, la buscaban sin desesperar.

En casa, una niña se resistía a dejar el pueblo sin volver a ver a su perra "viva o muerta". Pero tocaba retomar las clases, la rutina, la vida diaria... sin Kira. Se fue la niña y con ella el padre, y permaneció la madre porque "si aparece, alguien tiene que estar".

Ha pasado una semana y no se ha sabido nada de Kira. Escondida, asustada, atropellada, muerta de hambre y sed... ¿Dónde está Kira?

No he dejado de pensar en ella en todos estos días. Miro a Baloo y lo abrazo y lo beso y me impregno el alma de tanto como lo quiero. Siento el dolor de la niña, la pena de sus padres, la impotencia de toda la familia y la rabia que deben sentir: de qué manera más tonta, perder para siempre a Kira, que era una más de casa.

Un cohete en mitad de la fiesta... De aquellos fuegos artificiales, fuego en los ojos de tanto llorar, porque es tanto lo que se les quiere. Poca esperanza ya; quizá ninguna de hallarla viva. ¿Hacia dónde iría, dónde habrá estado, qué le ha ocurrido? ¿Dónde está Kira?

"Es increíble como alguien que no te puede hablar, puede entregarte todo su amor y, cuando se va, deja el vacío más grande en el corazón"

20 de septiembre.-
Hoy he sabido que Kira apareció hace unos días a unos 19 kilómetros del pueblo. La encontró una taxista que la reconocio y la recogió. La perra está bien; ni desnutrida ni desidratada. ¡Bien por Kira! ¡Que alegría! :-)

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