Gracias a cascoporro


Van pasando los días. Las imágenes del susto han pasado tantas veces por mi cabeza que empiezan a parecerme un gif. El gotero, a ratos, no lleva analgesia; me he levantado un par de veces, han dejado de salirme moratones nuevos y le voy pillando el truco al mando de elevar por partes la cama.

Aclimatarme me ha proporcionado calma para repasar lo vivido en las últimas jornadas y me pide dar las gracias.

A la vida, porque una pierna rota parece poca cosa cuando revivo el gif.

A la Policía Local (si, sé que estáis flipando) porque vinieron muy rápido y me atendieron súper bien. Y cuando digo súper bien no hablo solo de resolver con eficacia, hablo también de cercanía y de amabilidad. Hay agentes de Policía Municipal que sonríen y este descubrimiento me sitúa ante una perspectiva nueva de relación en clave de armonía y entendimiento entre la ciudadanía y la ley local. Estoy alucinando más con este hallazgo que con la morfina en vena que me han administrado. Estos viajes surrealistas, a mi edad, aportan desenfoques sugerentes...

Al personal sanitario de la ambulancia y del Hospital de Santiago. Se cuentan por decenas las y los profesionales amables y atentos que corren por estos pasillos. Está el hospital a reventar, suenan los timbres sin parar y ellas (sobre todo ellas) están a mil cosas con la sonrisa puesta y toda la predisposición para aliviarte. Desde aquí un llamado: manden refuerzos; esta gente es la pera pero necesitan arrope.

A tantas personas por tanto cariño, por tanto amor, flores y ¡chocolate! Como le decia a mi amiga Ana Erostarbe, tenemos a la hipercolesterolemia familiar intimidada en una esquina de la habitación. Nadie la está teniendo en cuenta; hay ratos en los que se oyen gemidos que a lo mejor son de ella... ¡Bah! Ahora estamos a otra cosa. Que corra el chocolate, que si no te lo comes rápido se le van las vitaminas, jajaja...

A mis amigas, que son las mejores.

A mis compis, ahi pendientes. Lujazo.

A mis compañeros y compañeras de la coral y a nuestra directora, tan amorosa. Cariño y atenciones por todas partes.
A Jonathan, por quedarse conmigo en cuclillas y bajo la lluvia.

A mis hermanas, por sus cuidados y su gestion de entradas, permanencias y salidas.
A toda mi familia directa y política. A Rebeca, por su dibujo tan bonito.

A Gemma, por ofrecerse a ayudarme en lo que pueda, todo el tiempo, desde la cama de al lado.

A mi marido y a mis niñas, por estar a todo lo que necesito: a Javier por la gestión entregada y en solitario a la gobernanza del hogar; a Violeta por bailarme en la habitación y a Olarizu por no querer marcharse nunca del hospital porque yo no voy.

Y a todos los amigos y amigas que me hacen el seguimiento por WhatsApp y por teléfono haciendome llegar su abrazo a todas horas.

GRACIAS a cascoporro.


Comentarios

Sara Solano Cornejo ha dicho que…
Amiga querida, una pena estar lejos. Te mando un abrazo sincero y lleno de buenas energías que te terminen de levantar. Gracias por ser....
Macarena Domaica Goñi ha dicho que…
¡Sara! Gracias a ti también por estas palabras que son analgesia para el dolor y caricia en mi corazón. Un abrazo grande, grande.

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