Poema nana



Cartel anunciador del concierto

(*)

He atendido a tu desvelo tantas veces esta noche
que, de camino a tu cuna,
lo que siento son ganas de llorar contigo.

En cuanto sientes mis pasos
tu llanto remite y solo gimoteas.

A tientas, busco tu manita y la envuelvo con la mía.
Está caliente y suave,
y se agarra a mí con esa presión
que no parece propia de una bebé, tan pequeñita.

Busco la manta que ya no te cubre
y la siento arrinconada por tu pataleo.
Para recoger con ella tu cuerpo, te suelto;
y tú protestas: vuelves a llorar.

Recupero tus dedos y siento esas uñas
que vuelven a estar demasiado largas.
Temo que te arañes el rostro.

Mi mirada se ha acostumbrado a la falta de luz.
Puedo verte los ojos abiertos como lunas llenas
y el morrillo apretado por el berrinche.

Acaricio tu mano, una y otra vez,
mientras con el pie balanceo tu cuna.

Me miras. Te miro yo.
Me miras, sonríes.
Te quiero tanto…
Anda, duérmete.
Duérmete, niña.
Me miras.
Te miro yo, sonrío.
Me miras.
¿Me querrás tú tanto?

Te oigo respirar profundamente.
Al fin duermes.
Escapo con mucho cuidado de tus deditos…
Me quedaría mirándote,
así tan linda, tan serena.

Me caigo de sueño.
Me voy a marchar.
Tú, duerme…

Me retiro despacio,
con cuidado,
sin hacer el menor ruido…

Y de pronto, ¡lloras!
¡De nuevo lloras!
Suspiro, me rindo
y te cojo en brazos.
Te siento, te huelo, te acerco a mi pecho
y así es como olvido que tengo tanto sueño.

Me miras.
Te miro yo.
Me miras, sonríes. Te quiero tanto…
Anda, duérmete.
Duérmete, niña.
Me miras.
Te miro yo, sonrío.
Me miras.
¿Me querrás tú tanto?


*Escribí este poema nana por encargo de la coral Ahots Argiak, en la que canto desde hace algunos años. Acepté con placer y agradecida por la confianza, y esta misma tarde hemos estrenado el repertorio del concierto "Cántame una nana". Entre las piezas que hemos interpretado, le hemos hecho hueco a este poema al que ha puesto voz  mi compañero (en la coral y en la vida) Javier Cabezudo; al piano, nuestra directora Mamen Daubagna interpretando High hells, de Ludovico Einaudi. Una experiencia mágica que agradezco enormemente a mi coral.

Aquí tenéis el vídeo del poema:




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