Una terracita orientada al sur



Mira que se puso desagradable la tarde de ayer... Estaba anunciado el cambio para hoy, pero esta tierra nuestra es así de arisca y si le da por torcer el morro ya no haces carrera con ella; te arroja viento del norte y se queda tan fresca, requetefresca (este blog lleva recogido mucho sufrimiento con este tema).

Estábamos cinco personas adultas, tres niños, una niña y un perro, y buscábamos una terraza orientada al sur donde poder hacernos los locos ignorando que la tarde estaba desapacible y que nos faltaba por lo menos una capa de abrigo para echar el rato en la calle sin lanzarnos a montar una hoguera con las ramas de los arbolillos.

"Buscábamos una terraza orientada al sur...". Ja, ja, ja... ¿Qué somos? ¿Girasoles? Qué va. Somos gente pacífica y no nos gusta gritar, como decía la cancioncilla que cantábamos en los campamentos. 

Yo sé -porque hay gente así- que ayer por la tarde había personal feliz con la nevera abierta en pleno 29 de julio. Este verano que ha venido casi normal, con sol y calor durante más días seguidos de los que recuerdo en muchos años, ha provocado más conversaciones de bar que la no formación de Gobierno en España: que si "esto es demasiado calor", que sí "más de 25 grados es insoportable...". 

La otra que fui hubiera entrado a la descalificación personal por esta apología del gris, a mi modo de ver, constitutiva de delito. Pero yo ya estoy por encima de eso y respeto a estas almas que penan en cuerpos atormentados por las olas de calor. La mayoría son gente maja, en serio.

La que soy hoy encaja bastante bien las borrascas, el viento del norte y el ofensivo parte del tiempo que arranca faltando y mintiendo como en los debates electorales (pensando que no nos vamos a dar cuenta). Ese espacio en el tramo final de los informativos... que arranca con el enunciado... "Suben las temperaturas en todo el país. Cielos despejados y calor en todo el territorio salvo en el norte...". Por favor: "todo" no admite "salvo". Esa frase presenta una construcción maliciosa y genera mucha frustración. El periodismo sensacionalista cuela titulares hasta en el parte del tiempo.

No pasa nada. Volverán las oscuras golondrinas y volverá el calorcete a regalarnos felicidad a la gente sensata que recordamos lo que es un verano y lo compramos con sus virtudes y sus excesos. 

La previsión para los próximos días está un pelín cargadita de nubes para mi gusto, pero creo que no será la cosa como para ponerse en serio a elaborar un inventario de terrazas vitorianas orientadas al sur. Lo mismo nos forrábamos ofreciéndoselo a los turistas.

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