El alcance de los rayos gamma

Yo creía que me gustaban los rayos. Así, en general: los de sol, los de las tormentas, los de luz... el de luna de Bécquer. Pero pensándolo bien hay otros que no: de los ultravioleta paso y los rayos gamma no me gustan nada de nada.

Últimamente hay mucho electrón que me ronda y esto es una seria amenaza para mi empoderado positrón. Llevo un tiempo alimentando mi partícula subatómica, y su carga eléctrica elemental está en plena forma; la siento poderosa en mí. Pero, claro, invencible no es.

Hago el sano ejercicio de activarme el positrón cada mañana y me lanzo a la vida. ¡A lo loco! Mentalizada para resistir el envite de los electrones. ¡Qué pereza! Están por todas partes, se activan a la mínima y están organizados; se agrupan para hacerse fuertes.

Convendría que alguien les recordara aquello de "Vive y deja vivir"... Porque ellos son tan empecinados como tóxicos. Huelen el miedo de los positrones y los acosan para medir su resistencia. Creo que no son conscientes de su potencia aniquiladora: van amenazando con su carga negativa, descargando su quejido por aquí y por allá, hasta que se produce la colisión y acaba todo perdido de rayos gamma. El alcance de los daños es devastador.

Recuerdo una canción que cantaba yo en los años finales de mi infancia, "La tristeza de ser electrón". Este curioso tema lo popularizaron Antonio y Carmen, dos de los hijos de Rocío Dúrcal y Junior. Narra el drama de un electrón enamorado de un protón inalcanzable.

"¡Qué triste es ser electrón, vivir en una nube... El electrón se aburre por definición".

A lo largo de la canción hay referencias a la ley de Coulomb y al principio de indeterminación de Heisenberg, que entonces -y también ahora- se me escapaban. De aquella letra lo único que se me quedó grabado fue la convicción de que ser electrón era una cosa muy triste. Y, oye, si es por elección, de lo suyo gastan; pero digo yo que no es menester que los positrones tengan que vivir temiendo ser parte de radiaciones electromagnéticas que ni buscan ni merecen. Los electrones  estarían mucho mejor quietecitos, aburriéndose entre ellos y pillándose de protones, que haciendo alarde de su carga negativa y petando de rayos gamma las ganas de vivir ajenas.


Nota. Pido disculpas si he cometido algún error imperdonable en mi osadía de pasearme literariamente por mis escuálidos conocimientos de física. Si alguien se siente llamado a darme una clasecita de física básica, que lo haga con confianza y términos comprensibles :-)

Comentarios