La luna crece

A veces tengo muchas ganas de gritar que no puedo, porque es que es verdad que no puedo. Pero como no me lo permito, acaba por parecer que sí. Es una hipoteca física y emocional que se cobra con intereses mi empeño de vivir por encima de mis posibilidades. De esto sabemos mucho las mujeres de todos los tiempos y algunos hombres del tiempo presente.

Hoy siento dolor dentro y fuera, pero me he pintado el morrito y las uñas para despistar. Y entonces me he encontrado en Twitter la joyita diaria que brota de los mágicos rotus de mi querida Miryam Artola y -como de vez en cuando nos pasa a todos y a todas las admiradoras de Muxote Potolo Bat- me he dado importancia creyéndome que el dibu de hoy era para mí:


Permiso para disimular, como si hiciera falta permiso para utilizar esta herramienta básica de supervivencia. Está claro que Miry es más honesta que yo; a mí me cuesta poco pasar por vestuario y hacer el papelón. No quisiera yo acabar compitiendo por el Óscar con mi primogénita -que es quien verdaderamente tiene el don para las artes escénicas-, pero hay días que, como poco, estoy nominada a actriz revelación. Que no cunda el pánico que al final la estatuilla acaba en las manos correctas ;-)

A estas horas ya, soy consciente de que en la última función del día no me he lucido; tendría que haber solicitado que me cubriera la suplente. No lo he hecho y, por llevar mal ajustados mis ropajes, me he quedado fría. Al entrar en mi casa vacía he sentido de nuevo calor y también alivio: por fin conmigo misma sin abalorios; dolorida, cansada, preocupada y un poco triste. Sin público en directo; para cuando lleguen estas líneas a alguna parte será ya en diferido y habrán perdido intensidad.

Daniel me ha enseñado esta tarde una bonita luna creciente y le he explicado que mañana estará más grande, el viernes aún más y pronto tendremos una luna llena que nos iluminará la noche como si tuviéramos una lámpara encendida en el cielo. 

No están los tiempos para despistarse con el destemple que provoca el viento del norte. No podemos perdernos que, al mismo tiempo, la luna crece y cada día nos regala un poquito más de luz.

Comentarios

Unknown ha dicho que…
Es curioso una vez más... Si hubiera tenido tu capacidad, la entrada de esta semana, podría habértela escrito yo... Lo bueno que tiene disimular, es que a veces, acabas convenciéndote a ti misma. GRACIAS. Te quiero amiga.
Macarena Domaica Goñi ha dicho que…
Sí. A veces ayuda a pasar el día, pero antes o después hay que volver a destapar y mirarse con calma.
Gracias a ti. Un abrazo fuerte.